Es un hecho que lo primero que nos emociona cuando vemos un videojuego, es su arte. Desde el más moderno realismo hasta el más retro pixel art, los jugadores han podido apreciar la belleza en todos los gráficos. Hoy venimos a hablar de un estilo concreto, el minimalismo, que, siendo más sencillo, no quiere decir que esté descuidado o sea fácil de conseguir.

El minimalismo nació alrededor de 1960. Muchos artistas, hastiados de la tendencia de la época de grandes metáforas en las obras, detalles ocultos y grandes composiciones decidieron apostar por un estilo mucho más sencillo. Para los minimalistas, el mensaje del arte tenía que ser directo y accesible.

Este modo de arte se ha trasladado a multitud de otras ramas más allá de la pintura, cómo la música, la arquitectura, la fotografía y el diseño. Hay quienes incluso han abrazado el minimalismo como un modo de vida en el que deciden mantener sólo lo más indispensable en sus vidas. Y, por supuesto, ha llegado a los videojuegos.

Los videojuegos deben tener un arte que, en última instancia, apoye lo que se está intentando contar. Un estilo minimalista aporta una facilidad, una sencillez y una claridad que nos produce placer y sensación de comodidad. Es por ello que es excelente para juegos de puzzles y lógica. Mucha interacción y detalle en pantalla para un juego que requiere nuestra atención puede suponer que nos perdamos en la imagen en vez de centrarnos en la mecánica principal del juego.

El minimalismo tiene una esencia funcional que cimenta la estructura general del juego

Este ejemplo podemos verlo en juegos como Monument Valley o Limbo. Cada uno con un estilo completamente distinto, pero con un objetivo similar. Monument Valley, basado en las figuras imposibles de Escher, crea un mundo de colores pastel muy agradable para la vista que consigue, no sólo captar nuestra atención hacia su belleza, sino también centrarnos en las propias figuras para resolver sus acertijos.

Limbo, por su lado, basa su atención en la monocromía. Con negros, blancos y escalas de grises que nos hacen recordar a un teatro de sombras chinescas, Limbo busca crear un escenario sencillo y tétrico a partes iguales, que te permite meterte en el ambiente de terror y a su vez dejar espacio para que pienses y resuelvas los puzles que plantea. De igual manera lo conseguiría su sucesor, ‘Inside’, con un estilo muy similar, pero utilizando el 3D y apenas un par de colores más.

Otros juegos, como Fern Flower o Alto’s Odyssey, buscan evadir al jugador a través de una mecánica que les permita desconectar y simplemente disfrutar del mundo que exploran. En este caso el minimalismo actúa como una herramienta que ayuda a relajar la mente.

Arte en juegos cómo Limbo, Monument Valley, Fern Flower y Alto?s Odyssey.

Juegos como Monument Valley y Limbo han inspirado a multitud de desarrolladores a apostar por un estilo más limpio y sencillo.

Sin embargo, el minimalismo en videojuegos no está reñido con el frenesí de muchos títulos. Que sea un arte que invita a relajarse y dejarse llevar depende de muchos otros factores, como el color o la banda sonora, así como la acción del propio juego. Lo podemos ver en Flat Heroes, dónde puedes sentir toda la tensión y acción que sentirías llevando a Nathan Drake en un templo perdido, pero siendo un cuadrado en un mundo completamente plano.

Eliminar el exceso de elementos en pantalla hace que la información de Flat Heroes se resuma en los conceptos de plataforma ó bala, por lo que el jugador puede asimilar fácilmente toda la información y empezar a esquivar y moverse en consecuencia.

Este es un concepto que se utiliza mucho en otros juegos estilo bullet hell y naves espaciales, en títulos como Nightgate, Horizon o Neon Spaceship. Tener un estilo sencillo en estos juegos ayuda al jugador a centrarse en la tarea de esquivar, que ya de por sí es complicada. Estos juegos centrados en la ciencia ficción utilizan muchísimo los fondos negros mezclados con colores neón, tan característico del scifi y el cyberpunk

Representando radares y sensores como si de la pantalla de un centro de mando se tratase nos deja claro el mensaje: esto es el futuro. Un claro ejemplo de este concepto sería Ingress, predecesor conceptual de Pokémon Go, que literalmente convierte nuestro móvil en un rádar de los distintos portales repartidos por toda la ciudad. 

Arte en juegos como Horizon, Flat Heroes e Ingress.

Muchos juegos buscan centrar la atención del jugador en lo más importante, por lo que deciden eliminar todo lo que no sea funcional.

Podemos encontrar minimalismo en muchísimos videojuegos distintos. Reducirlo a una idea de juego fácil, independiente o de bajo presupuesto sería echar por tierra un concepto que va mucho más allá de lo visual, cuando, en realidad, tiene una esencia funcional que, cimenta la estructura general del juego. Al igual que hay muchísimos estilos diferentes de arte: realista, cartoon, etc., el minimalismo se puede extender desde todas las dimensiones hacia juegos tanto de móvil cómo al último bombazo de steam. 

 

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Marta Gil Gametopia

Marta Gil

PR, Product Manager y Social Media en Gametopia. Coordinadora regional de FemDevs.
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