A la hora de crear un mundo para nuestro videojuego, intentamos diseñar un universo amplio, que nos permita construir un sin fin de historias y que sea visualmente muy atractivo. La fantasía medieval y la ciencia ficción ocupan un lugar muy importante en el imaginario de los creadores, pero queremos centrarnos en un concepto lleno de vapor y engranajes, hablamos del Steampunk.

El Steampunk nació como un subgénero literario dentro de la ciencia ficción, pero que ha evolucionado hasta convertirse en un género de mérito propio. Inspiración de autores como H.G Wells o Jules Verne, con el paso de los años se ha extendido de la literatura para llegar a todos los medios entre los que se encuentran los videojuegos. Se caracteriza por desarrollarse en ambientaciones donde la tecnología a vapor sigue siendo la principal, y suele localizarse en la época victoriana. La peculiaridad principal de estos mundos es que en ellos encontramos herramientas futuristas imaginadas por el contexto de su época. ¿Podríamos hablar de una nave para ir al espacio? Sí, pero ¿qué tal si va a carbón y lo mueves con pedales?

Hay muchos libros que se inspiran en estos mundos de vapor. Hace poco hablamos de videojuegos basados en libros, pero en este artículo nos vamos a centrar en cómo los videojuegos han acogido el género para sí y lo han aprovechado de una manera maravillosa.

Narrativas escritas en tinta de cobre

Si bien la estética es una parte indispensable en el movimiento Steampunk, es muy importante saber explotar las historias que se pueden crear en un contexto así. Las posibilidades del tipo de sociedades que se pueden formar en un mundo que gira entorno a estos mecanismos de vapor son prácticamente infinitas. Desde la ostentosa Columbia, de Bioshock Infinite, hasta el decadente mundo que se nos presenta Deponia.

Las posibilidades del tipo de sociedades que se pueden formar en un mundo que gira entorno a estos mecanismos de vapor son prácticamente infinitas

Juegos como They are Billions, del estudio Numantian Games, incluso se atreven a mezclar este género con otros con los que parecía imposible, cómo es el caso de la temática zombie. En un mundo en el que el apocalipsis ha causado una regresión tecnológica severa, los pocos humanos que sobreviven se unen bajo el amparo de un nuevo imperio formado por colonias fortificadas conectadas por medio de una red ferroviaria. Mientras, deben organizarse para crear un ejército personal con el que poder manejar los miles y miles de zombies que no dejan de atacar en manada a estas pequeñas colonias.

Un gran ejemplo de cómo dar la vuelta y aprovechar las ventajas y características de géneros, en un principio antagónicos, para traer juegos frescos y con ideas nuevas.

En tonos marrones y ocres

Los marrones, rojos y verdes nos llevan inmediatamente a pensar en un mundo medieval. Los grises, azules y fosforescentes nos trasladan al lejano futuro. Pero los marrones, amarillos y ocres son, sin lugar a duda, los colores del steampunk. Grandes aviones de metal movidos por grandes engranajes alimentados carbón. Un buen ejemplo de esta paleta de colores la tenemos en juegos como Deponia.

En Deponia seguimos los pasos de Rufus, que decide marcharse de su hogar para viajar a la idílica ciudad flotante.

Paleta de colores Steampunk comparada con el videojuego Deponia

Los colores utilizados en Deponia siguen la línea habitual de la estética Steampunk.

Los escenarios de este juego son un claro ejemplo de ambientación Steampunk. Grandes ciudades que parecen construidas con restos de la industrialización, de placas de metal apuntaladas en madera. Robots y electrodomésticos que chirrían y se mueven mientras intentan mantener sus piezas juntas, que alguien ha arreglado con un trozo de cinta americana. En un mundo que parece construido bajo la premisa de que todo es reaprovechable, parece que el universo de Deponia está incrustado dentro de una gran nave de metal oxidado.

Objetos varios y armas rebuscadas

El diseño de armas es otro punto a desarrollar por parte de los creadores Steampunk. Un mundo a caballo entre las espadas y las pistolas abierto al imaginario para la creación de artilugios dispares con los que luchar con nuestros enemigos. Un ejemplo de este tipo de armas es el Sky-Hood que se nos presenta en el mundo de Bioshock Infinite. Este gancho con mango de pistola es un arma fundamental a lo largo de todo el juego. Primero porque es la principal defensa a meleé, pudiendo atacar a los enemigos con la contundencia propia de un sólido trozo de metal que además no para de girar. Y segundo, porque es un artilugio que permite al jugador moverse por la enorme ciudad de Columbia, a través de un sistema de cableado que utilizan como railes para transportar mercancía por el aire.

concept art Sky-Hood de Bioshock Infinite

Concept art del Sky-Hood de Bioshock Infinite.

Otro ejemplo serían la Ballesta de mano que encontramos dentro de la saga Dishonored. Esta arma se encuentra escondida dentro de la manga de su usuario, quien puede activarla con un movimiento de mano que acciona el mecanismo de engranajes que dispara el proyectil.

Este imaginario se puede traspasar a artilugios de variada funcionalidad, como podemos ver de la mano de los ladrones de The Swindle. En este juego nos ponemos en la piel de una banda de ladrones que durante 100 días se entrenan para dar su gran golpe. Un juego de sigilo y estrategia ambientado en una ciudad de aspecto Steampunk. El juego pone a disposición del jugador una gran cantidad de herramientas para ayudarle en sus planes: rudimentarias bombas, sanguijuelas y mecanismos de vapor que le permiten esconderse y volverse invisibles unos segundos.

La ingeniosa utilización de los recursos que nos ofrece la ambientación Steampunk puede dar lugar a cualquier herramienta y arma que podamos imaginar, desde sencillas pistolas de vapor a presión hasta enormes máquinas del tiempo. ¡Tu imaginación es el límite!

Viajando a vapor

Los trenes a vapor son la principal fuente de inspiración a la hora de hablar de métodos de transporte en los mundos Steampunk. Sin embargo, los creadores se las han apañado para utilizar este concepto en numerosos inventos para garantizar el transporte en sus mundos. Por ejemplo, The Howler es un juego ambientado en 1905, en la ciudad de Vilnius, donde la gente se mueve en carruajes a vapor, dirigibles y globos aerostáticos. Si bien estos no son inventos descabellados en la realidad, si que lo es imaginarlo como método de transporte habitual. Cual Phileas Fogg en ‘La vuelta al mundo en 80 días’, en The Howler pasaremos los 16 niveles que componen el juego montados en nuestro globo, que utiliza como control el sonido, haciendo que el ruido haga que suba, y el silencio que baje.

Imagen del videojuego The Howler

En The Howler viajamos montados en un globo aerostático como si fuéramos Phileas Fogg.

Si queremos ir un paso más lejos, siempre podemos pensar en los conocidísimos ‘barcos voladores’ de la saga Final Fantasy que, si bien en muchas de las entregas de su saga son prácticamente naves espaciales, en el caso de Final Fantasy IX hacen honor a su nombre tratándose de enormes barcos que se mantienen a flote gracias a unas gigantescas hélices que los llevan a través de los cielos.

¿Y tú? ¿Tienes alguna idea Steampunk en mente? ¿Algún juego revolucionario? ¡Queremos oírte! Mándanos tus pensamientos a nuestra cuenta de Twitter, Facebook o Instagram. Si te interesa, puedes leer nuestros anteriores artículos sobre el blanco y negro en videojuegos y la teoría del color rojo.

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Marta Gil Gametopia

Marta Gil

PR, Product Manager y Social Media en Gametopia. Coordinadora regional de FemDevs.
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